Mausoleo (historia completa)


Ruta D-485 s/n, Montegrande (comuna de Paihuano) Categoría monumento histórico, por Ley nº 14.693, dictada el 28-11-1961.

Lo que el alma hace por el cuerpo es lo que el artista hace por su pueblo, frase que Gabriela Mistral llevó consigo siempre en los días bienaventurados de su vida, reza ahora a manera de epitafio perdurable en la piedra tutelar de su tumba, en la ladera misma de uno de sus cerros elquinos. También había dicho testamentariamente: “Es mi voluntad que mi cuerpo sea enterrado en mi amado pueblo de Montegrande, valle de Elqui, Chile”.

La madrugada del 10 de enero de 1957, y en el Hempstead General Hospital (Long Island, Nueva York), muere la poeta y maestra chilena afectada de un cáncer al páncreas. (“Con los años nos vamos reduciendo a escombros. Cuánto temía esto yo cuando era una muchachita elquina que no se cansaba de trepar los peladeros buscando flores y hierbas”). Tenía 67 años. “Triunfo” fue su última palabra. Un mes y medio antes (17 de noviembre de 1956) había firmado de su puño y letra, bajo su sello, el definitivo testamento en cuya novena cláusula expresaba su voluntad de ser sepultada en Montegrande.

La misma mañana de su muerte, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, interrumpe sus sesiones oficiales para rendir homenaje “a la mujer cuyas virtudes la señalaron como una de las más valiosas personalidades de nuestro tiempo”.

Sus restos mortales son trasladados vía aérea a Chile, su país natal. El gobierno chileno (presidencia de Carlos Ibáñez del Campo) declara duelo oficial de tres días, recibiendo condolencias de todo el mundo. Homenajes póstumos en la Universidad de Chile, en cuya Casa Central un pueblo acongojado vela sus restos: niños, mujeres y hombres le devuelven su amor y ternura con reverencia, ese mismo amor de despedida y pañuelos blancos de adioses que le manifestará el día de las ceremonias y honras fúnebres (21 de enero de 1957) en el Cementerio General de Santiago.

Tres años después, la mañana del 22 de marzo de 1960 (presidencia de Jorge Alessandri Rodríguez), los restos mortales de Gabriela Mistral son trasladados desde su provisorio nicho (Mausoleo de la Sociedad de Educación Primaria) en el Cementerio General de Santiago, a su amado pueblo de Montegrande. Aquí, en el valle de Elqui, había nacido y ahora regresaba a descansar, como piedra laja vuelta hacia sus cien montañas o más.

Catalogado monumento histórico, el mausoleo está erigido en la ladera de un pequeño cerro elquino en Montegrande. Sencillo y sobrio, con una gran piedra tutelar que marca el espacio-memoria de su tumba, rodeada de vegetación propia y autóctona del valle.

“Esta tierra fue su cuna y la que forjó su alma e inspiró su genio”, diría, entonces, el elquino alcalde de Paihuano, Juan Somerville, al recibir los restos del Gabriela Mistral ese otoñal mediodía de 1960. Serían precisamente los hermanos Somerville, distinguidos agricultores del valle, los que habían donado el terreno-sitio para la tumba definitiva de la Premio Nobel.

A su vez, Pablo Neruda, que por 1958 y años siguientes fue presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, colaboró institucional y personalmente en las gestiones pertinentes para cumplir con la expresa voluntad de Gabriela Mistral en su “volver a este dulce valle que tiene tanto contacto con la grandeza de su poesía”. Cuenta Neruda: “Ella dejó escrito en su testamento que la enterraran en su aldea, en Montegrande. Yo cumplí con sus deseos. Busqué un rincón de tierra y los escritores entregamos este sitio al gobierno. Los escritores pusimos una gran lápida de piedra y el estado trasladó la sepultura de ella. Aquí, pues, está dormida, en Montegrande, mi compañera errante” (Neruda: Ante la tumba de Gabriela Mistral en Montegrande).

En octubre de 2005 (presidencia de Ricardo Lagos Escobar) tuvo lugar la ceremonia de sepultación de los restos de Juan Miguel Godoy Mendoza, amado sobrino de Gabriela Mistral, a quien llamaba familiar y cariñosamente Yin Yin. El traslado de dichos restos, desde la ciudad de Petrópolis (Brasil) al sepulcro de Montegrande, fue el homenaje más significativo con que el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes conmemoró los sesenta años del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a la universal autora chilena.

 

EN LA ACTUALIDAD:

Administrado por la Municipalidad de Paihuano, el mausoleo es uno de los puntos atractivos de la comuna y un auténtico sitio de peregrinación para los admiradores de Gabriela Mistral.